Frida Khalo

¿Quien fué Frida Kahlo?

Magdalena Carmen Frida Kahlo Calderón nació el 6 de julio de 1907 en Coyoacán, México. Fué la suya una vida que estubo marcada por el infortunio de contraer poliomielitis y después por un grave accidente en su juventud que la mantuvo postrada en cama durante largos periodos, llegando a someterse hasta a 32 operaciones quirúrgicas. Todo ello dejó graves secuelas físicas, aunque estas secuelas lograron remarcar su pasión por vivir y su devoción por el arte y las tradiciones mexicanas.

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Los padres de Frida Kahlo

Frida Kahlo La infancia la pasó en la Casa Azul junto a sus padres. Por un lado, Guillermo Kahlo de nacionalidad alemana con raíces húngaras y judías; y del otro, su madre, Mathilde Calderón, de ascendencia española. De su padre le llega el amor por el arte, ya que éste era fotógrafo y pronto le inculcó el amor por la fotografía. En los escritos que llegaron después, se pudo apreciar que la artista tenía una profunda admiración por su progenitor y se llega a entender en sus cartas que estaba muy orgullosa de él.

El padre de Frida y la misma pintora mexicana tenían unas ideas políticas muy revolucionarias, modernas y rebeldes. Algo que chocaba de manera frontal con el pensamiento de Matilde Calderón, la madre de Frida Kahlo, ya que provenía de una familia de mestizos, puesto que su padre era de origen indígena mientras que la madre de Matilde era hija de españoles, por lo cual fue criada de una forma más «conservadora».

Una infancia marcada por la Polio

Durante su infancia, Frida Kahlo, vivió afligida por la poliomielitis: una enfermedad que afecta el sistema nervioso. La contrajo nada más cumplir los 6 meses de vida y el suplicio duró los 9 meses siguientes; sin embargo, ese hecho marcaría para siempre en el renacer de su vida. 

Las secuelas de esta enfermedad la dejaron con una pierna más grande que la otra. Y el corazón, a pesar de ello, no pudo contener las ansias de aprender a jugar fútbol y boxeo. Deportes que, por cierto, no eran típicos  para las niñas en la sociedad mexicana de aquel tiempo.

Guillermo Kahlo, su padre y  fotógrafo de profesión, logró captar las fotografías (hasta ahora inéditas) sobre la niñez y adolescencia de una de las artistas que ha inspirado el amor y la forma de vivir de muchos. Un ícono del arte mexicano en el mundo.

En Frida se encendió una luz con su mayoria de edad

Hasta los 18 años, Frida, no mostró interés alguno por el mundo del arte. Para empeorar las cosas, el 17 de septiembre de 1925 Frida sufrió un gravísimo accidente: el autobús en el que viajaba fue arrollado por un tranvía, quedando aplastado contra un muro y completamente destruido. Las consecuencias fueron terribles para ella: su columna vertebral quedó fracturada en tres partes, sufrió además roturas en dos costillas, en la clavícula y tres en el hueso pélvico. Su pierna derecha se fracturó en once partes, su pie derecho se dislocó, su hombro izquierdo se descoyuntó y un pasamanos la atravesó por la cadera izquierda hasta salir por la vagina. Esta desgracia la marcaría de por vida y sería algo que posteriormente reflejaría en sus cuadros.

En tres meses no pudo caminar y precisó de hasta 32 operaciones para rehacer su maltrecha pierna. No obstante su pasión por la pintura no la abandonó y gracias a un caballete especial le facilitaba el poder pintar estando en la cama y un espejo colocado en la parte superior le permitía verse a sí misma. Los primeros cuadros que pintó fueron autorretratos, ya que, según decía, “me retrato a mí misma porque paso mucho tiempo sola y porque soy el motivo que mejor conozco”.

Influida por las ideas del nacionalismo revolucionario de su país, Frida vestía con largas faldas mexicanas, moños trenzados con cintas de colores, y collares y pendientes de estilo precolombino. Así la encontramos en Autorretrato como Tehuana, de 1943, donde se representa como mexicana “auténtica” y acentúa sus rasgos mestizos (tenía sangre española, india y alemana), o en el Autorretrato con monos, del mismo año, en el que su figura aparece recortada sobre plantas selváticas y rodeada de animales.

La política y el amor. Otras pasiones en la vida de Frida.

En 1927, su pintura se volvió más compleja y Frida reflejó en ella el choque entre sus ansias de felicidad y la constante amenaza de su propia destrucción. A a la vez plasmaba la dicotomía entre sus sueños (de amor, de hijos) y la realidad (dolor e impotencia). Por entonces, Frida empezó a frecuentar ambientes políticos, artísticos e intelectuales. A través de Germán de Campo, un dirigente estudiantil muy admirado por ella, conoció al comunista cubano Julio Antonio Mella. Vivía exiliado en México con su pareja de origen italiano, la fotógrafa Tina Modotti. Frida y Tina se hicieron amigas y esta última empezó a llevar a Frida a reuniones políticas del Partido Comunista de México en el que su futuro marido, el pintor Diego Rivera, militaba desde 1922.

foto frida ciervo libre

Frida visitó a Rivera en su taller mientras este trabajaba en una serie de murales para el edificio de la Secretaría de Educación Pública. Ella quería mostrarle sus propios trabajos y Rivera quedó realmente impresionado con sus cuadros, animándola y la animó a seguir pintando.

La artista contrajo matrimonio con Diego Rivera el 21 de agosto de 1929. Frida y Diego empezaron a celebrar grandes fiestas en su casa de Coyoacán, donde alojaron a personajes famosos que huían de los conflictos políticos de sus países. André Bretón o León Trotsky asistieron a estos eventos, y Frida aprovechó para entablar algo más que una amistad con el político y revolucionario ruso. La relación entre Frida Kahlo y Diego Rivera fue tormentosa. En ella hubo amor, aventuras con otras personas, un vínculo creativo, odio, un divorcio en 1939 y un segundo matrimonio un año después. Frida Kahlo al parecer era polígama y bisexual, las infidelidades de su promiscuo marido hicieron de las peleas entre ellos algo cotidiano.

Dolor y sufrimiento y traslado a Estados Unidos

Pero las desgracias para Frida estaban lejos de terminar. En 1930 tuvo un primer aborto a causa a las lesiones en la pelvis sufridas en el accidente de autobús, y en 1932 cayó en una profunda depresión de la que ya no se pudo librar tras sufrir un segundo aborto. Este dolor y tristeza constantes los plasmó en una de sus obras: Hospital Henry Ford. También tuvo que enfrentarse al lío amoroso que su marido tuvo con su propia hermana, Cristina.

Se tuvieron que trasladar a residir a norteamerica debido al trabajo de Diego Rivera, que tenía muchas solicitudes de murales allá. Vivieron en Estados Unidos una las épocas más fascinantes de su vida. Era la década de los 30, los años de la Gran Depresión. Los brokers caían sobre el asfalto como granizo, la gente del campo no tenía un mendrugo de pan que echarse a la boca y el recuerdo del escapista Houdini comenzaba a evaporarse como un sueño lejano. En medio de ese tumulto los grandes empresarios y los aristócratas culturales de la época se empeñaron en cortejar a este curioso matrimonio mexicano. Lo definió la propia Frida como la rara unión “entre un elefante y una paloma”.

Añoranza hacia su patria

Después de casi tres años, Frida Kahlo no se ha integrado y se aburre en el país del tío Sam. Les reprocha a los gringos su afán por el dinero y su mentalidad capitalista. Y más que nada, extraña su México natal. Empieza pues a pintar una serie de cuadros que reflejan esos sentimientos. Entre esos se destacan en particular  Autorretrato en la frontera entre México y Estados Unidos, el primero evidenciando la añoranza de México y el segundo siendo más bien una crítica del vecino del norte.

Para Frida fue una época de claroscuros, y por momentos detestó llevar la vida de un ama de casa americana. Kahlo dejó huella de su viaje en el más destacado de sus collages, Mi vestido cuelga aquí, una obra que comenzó en Nueva York y terminó en la Ciudad de México.

Frida Kahlo pinta el México que extraña -con su idiosincrasia, la importancia del ciclo de la vida y su historia. Lo opone al país en el cual se encuentra y con el cual no parece tener vínculo sentimental. Nos enfrentamos a una dualidad total: naturaleza/industria, historia/tecnología calor/frialdad, etc., y el personaje atrapado entre esos dos mundos distintos, queriendo alejarse de uno para regresar al otro.

Regreso de Frida Kahlo a México

El matrimonio residió a vivir a Detroit (EE UU) y después a Nueva York, para regresar a México en 1933. En 1953 sufrió un golpe del que ya no se recuperaría: tuvieron que amputarle la pierna por debajo de la rodilla debido a una gangrena. Esto la sumió en una gran depresión que la llevó a intentar el suicidio en un par de ocasiones, utilizando para ello los opiáceos que le habían prescrito. Durante ese tiempo, Frida escribía poemas en sus diarios, la mayoría relacionados con el dolor y el sufrimiento. El 19 de abril de 1954 ingresó en el Hospital Inglés tras otro intento de suicidio y volvería a recaer el 6 de mayo .

El final terrenal de Frida Kahlo

Poco antes de su muerte Frida afirmó: “Cuando muera quemen mi cuerpo. No quiero ser enterrada. He pasado mucho tiempo acostada ¡Simplemente quémenlo!”. La lluvia despidió el 13 de julio de 1954 a Frida Kahlo. Para su entierro había sido vestida con un traje típico mexicano y con la mano derecha colocada sobre su pecho. Su cuerpo fue introducido lentamente en el horno crematorio y sus cenizas fueron conservadas en la Casa Azul de Coyoacán, lugar que también la vio nacer. Su último cuadro se exhibe en el Museo Frida Kahlo. Se trata de un óleo que muestra varios cortes de sandía en tonos muy vivos. En uno de estos trozos y junto a su firma se puede leer: “Viva la vida. Coyoacán, 1954, México”.

“Cuando muera quemen mi cuerpo. No quiero ser enterrada. He pasado mucho tiempo acostada ¡Simplemente quémenlo!”, manifestó Frida poco antes de su muerte

Al igual que Dalí, Kahlo creó su propio personaje con su forma de vestir y arreglarse. Con vestimentas y abalorios indígenas, con su negativa a depilarse cejas y bigote y su pasión por la cerveza.  Su pasión por la vida y sus ansias de libertad se resumen en estas palabras de la propia Frida: “Pies para que los quiero si tengo alas pa’ volar”.

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